|
José Chiodini
- Fotógrafo
"Cuando
yo era pibe me destacaba dibujando y pintando. Después me pasaron
un par de cosas que no me gustaron y cerré la caja de óleos.
Años después, yo trabajaba en un banco y fui trasladado
a otra ciudad. Circunstancialmente, me hice amigo de un veterinario que
vivía en mi mismo hotel. Y para matar el tiempo cuando salíamos
de trabajar, nos íbamos al campo. Él tenía una cámara.
Un día me muestra una foto que él había hecho de
un atardecer. Me pareció una belleza y eso que él era un
nabo. Me contó que se puso al sol, disparó la foto y simplemente
salió. Entonces yo pensé: - Chau! Debe ser muy fácil.-
Junté la plata del aguinaldo y me fui a la ciudad de Córdoba
para comprarme una cámara de fotos. Tuve que ir y volver a dedo
porque en el pueblo donde yo trabajaba no había colectivos aún.
Tenía diecinueve años y deseaba hacer con la fotografía
algo de aquello que en la pintura hacia tan bien de chico.
Lo más espantoso fue que estuve tres meses sin poder ponerle un
rollo a esa cámara porque no tenía más plata. Me
íba lejos, a un montecito en medio del campo y me hacía
el que sacaba fotos. Disparaba la cámara vacía para poder
sentir el ruido.
Finalmente, creo que mi primo me regaló un rollito y pude arrancar."
|