| Norberto
Julio Puzzolo - Fotógrafo
"
En mi época, si tenías condiciones para los números
seguías ciencias económicas. Si tenías alguna inclinación
artística o manual estudiabas en una escuela técnica. Yo
no pude estudiar en ninguna de las dos. Sin embargo, siempre me gustó
hacer maquetas o armar juguetes o trabajar con herramientas.
A los dieciséis años empecé a tomar clases de pintura
con Juan Grela, un gran maestro. De esas clases, recuerdo sentir una cosa
muy dual entre el placer y la angustia. El placer de aprender y la angustia
de todo lo que uno no sabe y que va a quedar sin aprender. Porque uno
puede absorber solo hasta cierto punto.
A mí me resultó un descubrimiento aprender por ejemplo que
un dibujo de Picasso está hecho con una sola pluma. Porque cuando
Picasso dibuja pelo uno ve pelo y cuando dibuja la pata de una silla de
madera, uno ve madera. Entonces uno se pregunta con admiración,
cómo hace este hombre para hacerlo con la misma pluma. A ello me
refiero cuando hablo de placer y de angustia. A esa cosa que quizás
uno nunca pueda llegar a emular, que uno descubre en el proceso de aprendizaje.
Y que si bien produce un gran placer también conlleva una gran
angustia, que es descubrir cuanto nos falta, cuanto no sabemos.
En cuanto al aprendizaje en la vida propia, creo que hay cosas que uno
puede modificar, ante las cuales uno puede actuar pragmáticamente
a medida que se te van presentando. Pero que hay cosas aprendidas que
no se deben cambiar, cosas que tienen que ver con una ética, con
un respeto, con una forma de trabajar, que en algún momento hasta
podrían ser vistas como lastres o como una gran responsabilidad
que uno arrastra. Pero yo creo que existen ideologías, que si uno
es coherente, consecuente con ellas, también en algún momento
dan sus frutos.
Por ejemplo, yo no he sido un artista que se haya ocupado de movilizar
su obra, no he participado ni de premios, ni de salones. Sin embargo,
este año me han dado el premio KONEX de fotografía. Este
tipo de reconocimiento me emociona porque me hace sentir que no estaba
tan equivocado en mi trabajo.
En cuanto a como comencé con la fotografía, yo no creo que
hayan jugado solo las ganas, sino también una cuestión de
espacio-tiempo. Lo que te rodea también te condiciona. En la villa
puede haber veinte fotógrafos mejores que uno y varios Beethoven
pero quizás nunca se enteren porque no tienen la posibilidad. En
es sentido, uno tiene que ser un tipo muy agradecido porque ha tenido
la posibilidad de hacer cosas. Creo que uno es realmente un privilegiado.
¿Cuánta gente habrá con muchísima más
capacidad que uno, que jamás se va a enterar que la tiene porque
la vida lo condena a no poder hacer absolutamente nada?
|