REPORTAJE
Reportera: Estefania Bruno

HUGO GOÑI

Experiencia en el arte

Desde niño me gustaban las expresiones artísticas, de la mano de mi madre, en la casona del pueblo Totoras, cercano a Rosario. Mi madre me enseñó a leer a los cuatro años y además me leía mucho, recuerdo los veinte tomos de "El Tesoro de la Juventud", y amalgamaba con una vida muy activa al aire libre. Era un país de locomotoras piafantes, cine en blanco y negro, calles sin pavimentar, y las noches cerca de la radio, como una ventana multicolor al mundo, argentino, y un poco más lo de otros países, muy lejanos por cierto para entonces.
Mi primera expresión fue el dibujo en una academia de pintura de Ernestina Riva, y las fotos que desde los doce años revelaba con instrucciones del maestro Guerrini, en Totoras, por los sesenta.
Tuve una infancia muy rica en experiencias, aprendí oficios manuales, a manejar caballos, armas y toda clase de vehículos, con artesanos como Don José Dedacek, que sabia de todo, desde alfarería a metalurgia, torneaba y arreglaba cualquier máquina ante mi mirada ávida.
En Rosario desembarqué con intenciones de ser Ingeniero, sin saber muy bien de que se trataba, luego, en la Facultad, pasé a Arquitectura, donde me gradué muy pronto, en un ambiente caótico y muy rico, con grandes maestros. Años de plomo,con muchos ideales, cercanía con el terror y la pujanza de la sangre joven, dibujaba en estudios de arquitectos, sacaba fotos de todo tipo y pude tener una hija muy precoz, con la que casi crecimos juntos.
De llamemosle grande los trabajos me fueron buscando a mi. Muchas fotos técnicas, arquitectura, como proyectista pero mejor aguzando la mirada para percibir las formas ajenas. Luego las fotos por placer, las muestras, ese registro de un mundo muy cambiante, de los inviernos en el campo santafesino, de las fachadas que ya no están, retratos, la pasión por el cuerpo en movimiento y el compromiso con los ideales no abjurados.
En los últimos años incursioné en las técnicas corporales, me permití sentir más y mejor vivencias personales, llevarlas al baile, armar espectáculos desarrollar las sutilezas.
Creo que lo mío es una forma muy particular de vida, haga lo que haga. Con mucha facilidad de palabra pretendo decir en silencio, con cada día como un ciclo fecundo. Lleno de amigos, con una vida muy generosa conmigo. Siempre esperando lo mejor para la próxima, contento y haciendo lo posible para un mundo mejor.

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